No solo importa qué comes, sino cómo comes
No solo importa qué comes, sino cómo comes
Una mirada desde las Terapias Energéticas de la Tradición China
En la alimentación solemos poner toda la atención en los alimentos: qué comer, qué evitar, qué es mejor o peor. Sin embargo, desde las Terapias Energéticas de la Tradición China, la forma en la que comemos tiene un impacto tan importante como el alimento en sí.
El cuerpo no recibe la comida solo a través del estómago.
La recibe también a través del ritmo, la atención y el estado interno.
Comer es un proceso, no un acto aislado
Desde esta tradición energética, la digestión no comienza cuando el alimento llega al estómago, sino mucho antes:
empieza con la disposición interna, con la calma o la prisa, con la presencia o la distracción.
Cuando se come con tensión, prisa o desconexión, el cuerpo necesita más energía para procesar lo mismo.
No porque el alimento sea inadecuado, sino porque el contexto no acompaña.
El impacto de la prisa en la energía
Comer rápido, de pie o mientras se realizan otras tareas es muy habitual en la vida actual.
Desde las Terapias Energéticas de la Tradición China, este tipo de hábitos puede favorecer una dispersión de la energía digestiva, ya que el cuerpo no entra plenamente en el proceso de asimilación.
La prisa mantiene al sistema en estado de alerta.
Y un cuerpo en alerta no digiere con facilidad.
Atención y digestión van de la mano
Comer con atención no significa ritualizar en exceso ni convertir cada comida en algo solemne.
Significa:
- sentarse
- respirar
- mirar el plato
- masticar con cierta calma
Este gesto simple envía al cuerpo una señal clara:
“Es momento de recibir y transformar.”
Desde la visión energética, esta señal facilita un uso más eficiente de la energía disponible.
El entorno también alimenta (o dispersa)
El entorno en el que se come influye más de lo que solemos pensar.
Ambientes con:
- ruido excesivo
- pantallas constantes
- interrupciones continuas
tienden a dispersar la atención y, con ella, la energía digestiva.
Un entorno sencillo, sin grandes estímulos, ayuda al cuerpo a centrarse en una sola función.
Comer en estado emocional alterado
Desde las Terapias Energéticas de la Tradición China, la emoción y el cuerpo no se separan.
Comer cuando hay:
- estrés
- enfado
- preocupación intensa
- cansancio extremo
puede hacer que el proceso digestivo se vuelva más pesado o irregular.
No se trata de “evitar” comer con emociones, sino de reconocerlas y suavizar el momento lo máximo posible.
Regularidad y forma de comer
La forma de comer también incluye la regularidad:
- horarios más o menos estables
- comidas principales reconocibles
- no improvisar constantemente
Cuando la forma de comer es caótica, el cuerpo se ve obligado a adaptarse una y otra vez, gastando energía que podría utilizarse para sostener otras funciones.
Pequeños gestos que cambian la experiencia
Desde esta tradición, no hacen falta grandes cambios.
Algunos gestos sencillos pueden marcar una diferencia real:
- sentarse a comer siempre que sea posible
- evitar pantallas durante las comidas
- empezar con un par de respiraciones
- masticar sin prisa excesiva
- terminar la comida con sensación de ligereza
Estos gestos no buscan perfección, sino presencia.
Comer como acto de cuidado
Cuando se cuida la forma de comer, el cuerpo lo percibe como un gesto de respeto.
No como una corrección, sino como un acompañamiento.
Desde las Terapias Energéticas de la Tradición China, cuidar la forma de comer es cuidar la energía diaria.
Una invitación final
Observa cómo comes durante unos días:
- ¿con prisa o con calma?
- ¿con atención o distraído?
- ¿como una pausa o como una obligación?
No se trata de juzgar, sino de ajustar con suavidad.
A veces, cambiar el cómo transforma más que cambiar el qué.
Aviso importante
Este contenido se basa en las Terapias Energéticas de la Tradición China y tiene fines divulgativos y educativos.
No sustituye diagnóstico, seguimiento ni tratamiento médico.
Ante cualquier síntoma persistente o preocupación de salud, se recomienda consultar con un/a profesional sanitario/a cualificado/a